Por Maite Marín, directora del Área Social de FANOC
Siempre que surge este tema me viene a la cabeza el anuncio que hace años Coca Cola realizó titulado Referencias: https://www.youtube.com/watch?v=RG5zXEpUVTg. En él se plasman las dificultades que tiene una madre de familia a la hora de incorporarse al mercado laboral tras la maternidad y destaca todo aquello que ser madre y estar al frente de una casa da valor a la experiencia vital de toda mujer: Orden, responsabilidad, compromiso, resiliencia, persuasión, gestión de equipos, finanzas … Y que tanto valor debería reconocer una empresa a la hora de una nueva contratación.
Ser madre sigue siendo uno de los principales factores de penalización profesional para las mujeres, es una realidad que se repite año tras año en demasiadas trayectorias laborales. La maternidad marca un antes y un después, y no por falta de talento o compromiso, sino por un sistema laboral que todavía no ha aprendido que la conciliación no es lastre o un impedimento, es una oportunidad, por un lado, de demostrar a unas lo que valen y por otro el de poder incorporar sin trabas a grandes talentos a las filas de la empresa.
Seamos sinceros: las medidas de conciliación no son algo negativo para las empresas. Al contrario, son una oportunidad. Antes de la pandemia, por ejemplo, el teletrabajo generaba desconfianza; muchos lo veían como jornadas poco productivas o incluso como “fiestas encubiertas”. Sin embargo, cuando fue necesario implantarlo, se demostró que es un sistema eficaz, que mejora el rendimiento y además ahorra tiempo y recursos.
Hoy en día, por ejemplo, también, con los problemas que genera Renfe es un alivio poder contar con este sistema en caso de impedimento para llegar a tu puesto de trabajo y así optimizar el tiempo. Hace poco leí en las noticias la creación de un grupo de WhatsApp «Mamis horizontales» que está formado por usuarias de Rodalies en Catalunya, mayoritariamente madres que salen de casa de madrugada, dejando a sus hijos durmiendo para evitar retrasos en el tren.
Me sorprende que muchas empresas sigan siendo reticentes a contratar mujeres en edad fértil o incluso con hijos pequeños en casa. El miedo a las bajas por maternidad, a la flexibilidad horaria o al tiempo dedicado al cuidado pesa más que la formación y experiencia en cada caso. I este enfoque no solo es injusto sino también contraproducente para las propias empresas, ya que les lleva a desaprovechar talento cualificado, comprometido y con una gran capacidad de organización y responsabilidad.
La maternidad no resta valor profesional. Lo multiplica. Ser madre implica desarrollar competencias que hoy son fundamentales en cualquier organización: capacidad de resolución de problemas, toma de decisiones bajo presión, inteligencia emocional, compromiso, productividad y una enorme capacidad de adaptación al cambio. Habilidades que no se aprenden en un máster, sino en la experiencia cotidiana de cuidar, priorizar y responder a lo inesperado.
Desde FANOC, nos preocupa profundamente esta situación por ello formamos parte de la Xarxa NUST de l’Ajuntament de Barcelona y la Xarxa Catalana del Dret al Temps de la Generalitat de Catalunya que son redes que promueven la conciliación, la corresponsabilidad y el bienestar, impulsando políticas y proyectos que garantizan un uso equilibrado del tiempo y mejoran la calidad de vida. También realizan mentorías a empresas que desean mejorar sus políticas de conciliación
Además, el mercado laboral ya está cambiando. cada vez más, a la hora de buscar trabajo, los aspirantes sitúan las medidas de conciliación entre sus principales prioridades a la hora de elegir empleo. Flexibilidad horaria, teletrabajo, jornadas adaptadas o permisos parentales reales pesan ahora tanto o más que el salario. Las compañías que no tomen conciencia de ello a la larga perderán la oportunidad de gozar de grandes talentos.
Este debate es aún más urgente en un contexto de baja natalidad sin precedentes que estamos viviendo. Si como sociedad queremos fomentar que las personas tengan hijos, no podemos seguir penalizando a quienes los tienen. Las políticas de conciliación y la apuesta por la contratación de madres —especialmente de madres de familias numerosas— no es un privilegio: es fortalecer la sociedad y el futuro económico de todos.
Es hora de pasar a los hechos. Dejar atrás lo convencional: el presencialismo por costumbre o “lo de toda la vida”, y apostar por condiciones laborales conciliadoras, estables, seguras y flexibles. Confiar en el talento de las mujeres que desean ser madres y entender que apoyar la maternidad no debilita a las empresas. Al contrario, las hace más fuertes, más humanas y mejor preparadas para el presente y, sobre todo, para el futuro.
