Las familias numerosas y la huella de carbono

Por Raul Sanchez, director de la Asociación de Familias Numerosas de Cataluña (FANOC) y secretario general de la Confederación Europea de Familias Numerosas (ELFAC)

Hace unos cuatro años, varios medios de comunicación publicaron simultáneamente una noticia impactante en la que se anunciaba que, según un informe elaborado por dos expertos, «el mayor impacto que los individuos pueden tener en la lucha contra el cambio climático es tener un hijo menos«.

El informe concluía recomendando que este mensaje se enseñara en todas las escuelas para concienciar sobre el efecto de las emisiones de carbono. El informe tuvo una gran difusión, hasta el punto de que el príncipe Harry y Meghan Markle fueron nombrados recientemente por la asociación británica Population Matters como «modelos de conducta» medioambientales por decidir no tener más de dos hijos para reducir su impacto en el planeta.

Me recordó el mito de la «bomba demográfica», teoría repetida varias veces desde que Malthus la diera a conocer en el siglo XIX, por la que el crecimiento demográfico llevaría al agotamiento de los recursos, y la humanidad se extinguiría, primero en una fecha, luego en otra, luego en otra… lo que afortunadamente nunca ha ocurrido.

En este contexto, es importante conocer muy bien la realidad, los datos, con la fuerza de la evidencia científica, para evitar que una falsa propaganda perjudique el bienestar de las familias, de los individuos.

El cambio climático es una realidad pero… ¿Es la población la causa? Estudios recientes muestran claramente que el 10% más rico contamina el 90% del cambio climático en el mundo. No es este el lugar para muchas citas académicas, pero todas las investigaciones demuestran que no es la población el problema, sino el modelo social, económico y cultural de nuestros países ricos, basado en un consumo masivo y excesivo, trasladando todos sus residuos e industria sucia a los países del tercer mundo, haciendo cada vez más insostenible nuestro planeta. Es el modelo de nuestra sociedad, de hogares unipersonales y de parejas sin hijos, que no dejan de crecer, en un mundo cada vez más consumista, más deseoso de novedades, incoherente, egoísta e insolidario.

En este sentido, las familias numerosas tienen mucho que aportar:

En primer lugar, el capital humano, imprescindible para la creatividad y el ingenio en la búsqueda de soluciones.

Y en segundo lugar, la cultura basada en el uso circular de los bienes, en cuidar las cosas y hacerlas funcionar, la sobriedad, para no tener lujos superfluos e innecesarios, la solidaridad, para compartir lo que se tiene; la economía de escala, para evitar el consumo excesivo y hacer que lo que se tiene se comparta, y el cuidado de los más débiles o vulnerables (la fraternidad se aprende de forma natural en la familia con los hermanos).

Estos son los valores que pueden cambiar el mundo, nuestro rico mundo, y hacerlo más humano, más fraternal y, por supuesto, más sostenible.

Si alguna vez tuviera la oportunidad de conocer al Príncipe Harry y a su esposa Megan, les diría que no son los niños los que están dañando el planeta, sino nuestro modo de vida. Por lo tanto, que tengan otro hijo si lo desean, pero sobre todo que adopten el estilo de vida de las familias numerosas, si realmente se preocupan por nuestro planeta: economía circular, reciclaje, economía de escala, compartir los bienes…

Por eso, conocer los hábitos y actitudes de las familias numerosas europeas respecto al medio ambiente y la sostenibilidad es un primer paso, basado en datos reales, para romper tópicos y estigmas sobre este colectivo. Sólo el conocimiento real puede ser la base para romper los efectos de la propaganda.

Pero en relación con las familias numerosas existe un extraño, casi misterioso, gran vacío en el campo de la investigación y la literatura académica. Desde la Confederación Europea de Familias Numerosas (ELFAC) queremos ayudar a promover estudios, encuestas e investigaciones académicas para conocer la realidad de nuestras familias. Sólo así será posible proponer medidas legislativas y políticas para que se reconozca su aportación a la sociedad y se les trate como merecen.

Este es el motivo de la encuesta que ELFAC realizó en 2021 bajo la iniciativa y supervisión del Instituto Húngaro Maria Kopp (KINCS), dedicado al estudio sobre población y políticas familiares, titulada «La actitud medioambiental de las familias numerosas en Europa», que contestaron familias numerosas de once países europeos.

La ministra de Asuntos Familiares de Hungría, Katalin Novak, acertó al llamar al instituto Maria Kopp como KINCS, que significa «tesoro» en su idioma. La familia, nuestros hijos, son nuestro verdadero tesoro. Así que esperemos que nuestros hijos consuman menos, por supuesto, y que su huella de carbono sea menor; pero tengamos más confianza en que de esos niños, educados en esos valores, saldrán las soluciones que necesitamos para nuestro planeta.

(Discurso pronunciado en la X Conferencia Europea de Familias Numerosas en Keszthely (Hungría) el 10 de julio. de julio de 2021)

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