La odisea del inicio de temporada

Por Maite Marín, Directora del Área Social de FANOC

Con la llegada del nuevo curso, también llegan los «tetris» de las extraescolares o actividades extracurriculares.

Cada año sea por deseo de los hijos, para ampliar conocimientos o para conciliar la vida laboral, escolar y personal, muchas familias recurren a estas actividades para sus hijos e hijas una vez finaliza el horario escolar.

Entre las actividades a realizar nos encontramos entre otras las artísticas como teatro, baile o música, las académicas como refuerzo escolar o idiomas, las cognitivas/tecnológicas como ajedrez o programación y finalmente las deportivas que pueden ser únicamente formativas o federadas.

Escoger la mejor opción para nuestros hijos puede ser una Odisea y a veces, buscar la mejor opción o la que mejor combine con nuestras necesidades personales puede llegar a sacarnos a veces, como padres y madres, lo peor de nosotros mismos.

Desde hace un tiempo colaboro en un club federado. Estamos hablando de un deporte colectivo que compite cada semana y que tiene equipos desde niños y niñas de 6 y 7 años hasta seniors. En este tiempo que llevo apoyando, he podido comprobar hasta dónde somos capaces de llegar.

Hay padres y madres que creen que los entrenamientos se ofrecen a demanda, es decir, que piden que los entrenamientos sean en unos días determinados oa unas horas concretas. Muchos clubes dependen de las instalaciones municipales y de los horarios que les facilitan algo que ya es toda una proeza a veces albergar a todos los equipos en las pocas horas disponibles. Hay equipos que a veces les toca entrenar en 1/2 o un 1/3 de pista.

Hay quien cree que el deporte de su hijo o hija es un club social y piden o incluso exigen que su hijo vaya con uno u otro compañero, cuando a veces ni tienen la misma categoría por edad o ni juegan al mismo nivel y todo simplemente para poder hacer lavadero con ciertos padres antes, durante o después de cada partido.

Hay padres y madres totalmente desinteresados ​​con la actividad de sus hijos, que únicamente le han apuntado a la actividad para que haga algo a la salida de la escuela (ya sea por conciliar u otro motivo) y no se dan cuenta de que a veces es necesaria su implicación. No puedes apuntar a un hijo a un deporte colectivo y además federado si no estás dispuesto a llevar o velar para que asista a tu hijo o hija a las competiciones o a los partidos establecidos. Es una falta de respeto hacia los compañeros y compañeras y hacia el club en general. En este caso es recomendable apuntar al hijo a un deporte individual (que le guste) y a poder ser que no implique ni exhibiciones ni competiciones.

Hay quienes van totalmente perdidos y no se enteran ni del clima. Ya puedes enviar comunicados, informarlo por WhatsApp, colgarlo en las redes sociales o enviar señales de humo que siempre van tarde en todo: comprar la equipación, llenar formulario de alta, confirmar asistencias, ….

También están los que apuntan a los niños o niñas al deporte o actividad que hicieron o les hubiera gustado hacer de pequeños sin tener en cuenta lo que realmente desearían sus hijos o lo que realmente les gusta. Con lo que nos encontramos con jugadores/as que al final vienen sin ganas y/o poco motivados.

También nos encontramos a los padres mánagers que “llevan un control exhaustivo” de los hitos de sus hijos en las temporadas anteriores (hizo tantos goles, tantas asistencias, tantas paradas, …) y reclaman que su hijo/a debe estar en A, B o Z.

También hay que decir que hay progenitores del todo encantadores: hay que parece que les sepa mal pedir o preguntar algo cuando lo hacen de forma totalmente lícita, hay que ayudan en todo lo que pueden al club de forma desinteresada, independientemente de si lo que hacen va a repercutir directamente en su hijo o hija. Hay quienes felicitan al club por las cosas bien hechas y no se centra en todo lo que todavía se puede mejorar y Hay quienes deciden formar parte de Staff, formándose como entrenadores o haciendo de delegados o delegadas en un equipo.

Nuestros hijos son extraordinarios y se adaptan a todo y si confiamos un poco más con los clubs veremos que los cambios o decisiones propuestas pueden servir para mejorar, conocer a nuevos compañeros/as o disfrutar del entrenamiento de diferentes técnicos dando una mayor y más completa visión de juego.

En fin, sea del tipo de padre/madre que se piense que detrás de las actividades extra curriculares de sus hijos e hijas hay un equipo de personas intentando hacer lo mejor para el conjunto de deportistas o alumnos con los recursos, a veces limitados, con los que cuentan; con lo cual no siempre podrán satisfacer las necesidades o deseos personales de cada una de las familias participantes.

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