Cómo conseguir que tus hijos colaboren en casa

Es decisivo concienciar a los niños de que la familia es un equipo, en el que tienen que colaborar por el bien común, que incluye el cuidado de los demás.

Publicado en Yodona, elmundo.es

Es raro que a alguien guste de hacer tareas domésticas, pero son necesarias para que un hogar funcione. Lo ideal es que los adultos y los niños, como miembros de una unidad de convivencia, lleven a cabo aquellas que se ajustan a su edad y capacidades. Aunque no siempre es grato ni fácil conseguir esta implicación por parte de todos.

Que nuestros hijos colaboren en los asuntos domésticos ayuda a fomentar que se conviertan en personas autónomas, empáticas, respetuosas, solidarias, altruistas y responsables. No obstante, no siempre es sencillo que obedezcan y que asuman esta cooperación como un plan apetecible y conseguirlo supone un verdadero reto de autocontrol y paciencia para los padres.

Desde Nanas & Co, una empresa dedicada a la selección de personal doméstico, explican las razones por las que es importante que los niños asuman responsabilidades en casa. También facilitan ‘tips’ para lograrlo.

CLAVES PARA QUE TUS HIJOS HAGAN TAREAS DOMÉSTICAS

Es importantísimo concienciar a nuestros hijos de que la familia es un equipo, y que ellos deben trabajar para integrarse en él y, para ello, ayudarse mutuamente es fundamental. La familia es el agente de socialización más importante, la responsable de transmitir valores, normas y conductas. Que el niño asuma responsabilidades en las labores domésticas significa también enseñarle a colaborar por un bien común y a aprender el autocuidado y el cuidado de los demás. Estos son algunos trucos que puedes probar:

  • Comienza en los primeros años porque es un modo de integrarlos en el funcionamiento familiar. De este modo, desarrollarán un sentimiento de pertenencia y aumentará su autoestima. Además, aprenderán a organizarse y a adquirir buenos hábitos de convivencia.
  • Hay que tener en cuenta el grado de madurez de cada niño. No podemos pedirles tareas que no puedan realizar porque, seguramente, las hagan mal. Observa cómo es cada hijo, si es un niño hábil y ordenado se le puede pedir recoger, ordenar y colocar sus pertenencias. De esta forma, potenciamos la confianza en sí mismos.
  • Hay padres que, para evitar discusiones, prefieren hacerlo ellos mismos y no insistir con los hijos. Ayudar en las tareas de la casa es una labor necesaria y todos deben cooperar. Aunque es más fácil comenzar en la infancia, el adolescente también puede aprender. Hay que enseñarles de forma directa y establecer tiempos límite para cada ocupación.
  • La mejor estrategia es dar ejemplo. Conviene aprovechar en los más pequeños el poder de imitación hacia los padres. Enséñales cómo se realizan las tareas, supervísale y dale autonomía. Si lo hacen mal, no les riñas y ofréceles ayuda, de lo contrario pueden frustrarse y abandonar la labor. Es recomendable, además, ir incorporando los quehaceres de forma gradual.
  • Es importante no caer en el error de convertir las tareas en algo negativo, no las utilices como castigo.
  • Cada vez que el niño realice una tarea, después tiene que venir un refuerzo positivo y el reconocimiento de su esfuerzo y participación.
  • Si hay discusión sobre qué debe hacer cada uno, la solución es negociar una tabla de labores que todos se comprometan a respetar. El aprendizaje y el cambio es posible, pero exige perseverancia, paciencia y constancia.
  • Cuanto mayor es la implicación de cada miembro en las tareas domésticas, mejores son las relaciones interfamiliares. Al aumentar la participación, se contribuye a la armonía del hogar.
  • Que los niños y niñas colaboren en las tareas es decisivo para entender una educación no sexista. No distribuyas las actividades en función del sexo de cada hijo y repártelas aleatoriamente variando semanal o quincenalmente.

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