25 años y pico

Por Maite Marín, directora del Área Social de FANOC

Hoy de sorpresa con mis compañeras y miembros de la junta, y respetando que no me gusta ser el centro de atención, en el trabajo me han entregado, en un acto íntimo, una placa conmemorativa para mis 25 años en la Asociación. Han sido muy emocionantes las palabras de cariño que me han hecho llegar, y de qué manera han hecho piña a mi alrededor.

Como decía el Director, prácticamente ha pasado toda una vida desde el día en que recibió mi carta de presentación acompañada de mi currículum. Recuerdo que empecé con él en un pequeño despacho compartido y míranos ahora… somos un equipo pluridisciplinar en unas oficinas donde podemos prestar atención directa, reuniones, cursos y encuentros.

Junto con Fanoc he celebrado la finalización de mis estudios, mi petición de mano y boda y alguna pérdida por el camino, pero también el nacimiento de mis hijos y toda su crianza con las dificultades que a veces ha implicado conciliarlo todo. Pero hace falta decir que Fanoc siempre ha estado a mi lado y ha respondido cuando realmente ha surgido la necesidad.

En Fanoc, he seguido creciendo y formándome (siempre hay que estar al día), he creado servicios, he puesto en marcha proyectos y me han dejado decir la mía a través de los artículos de opinión de Entre Estacions. Hay que decir que he pasado y paso muchas horas en el tren de ida y vuelta a Fanoc y por eso el nombre de esta sección.

He conocido infinidad de familias y si de alguna forma con mis aportaciones las he podido ayudar, asesorar o simplemente se han sentido escuchadas, pues puedo sentirme satisfecha. Llena mucho cuando las familias te hacen el regreso informándote de sus avances. Pero debemos ser realistas también, a veces ha pasado que con los recursos de la asociación no hemos podido atender a las necesidades de algunas familias y te queda el corazón encogido.

No puedo finalizar este escrito sin hablar de mis compañeras con las que aunque somos muy diferentes y en muchos sentidos… hacemos un gran equipo donde nos complementamos unas a otras. No podremos negar que sin experiencia han salido unos congresos, ferias y salones que han quedado muy bien. Además, el poder compartir momentos de complicidad (con pizzas, desayunos o lo que caiga…), o poder desahogarte de las piedrecitas del día a día refuerza esta complicidad que nos hace únicas.

Ahora toca seguir sumando años y experiencias juntos.

Deja un comentario