Relaciones de la familia con la escuela

La inteligencia no consiste sólo en el conocimiento sino también en la habilidad para aplicar los conocimientos a la práctica.
Aristóteles

En la escuela a nuestros hijos e hijas pasan muchas horas; de hecho, es el complemento educativo más importante; por tanto en que delegar una parte de su formación debemos informarnos y reflexionar con profundidad la escuela que elegimos. El aspecto a tener en cuenta es que el carácter propio de la escuela se identifique con nuestros objetivos educativos. De lo que se trata pues, es que haya coherencia entre el proyecto del centro educativo y el proyecto de los padres.

Nuestro hijo o hija debe comprender que es bueno asistir a la escuela y la gran suerte que tienen de poder ir; continuamente nos llegan noticias sobre niños que se pasan la vida en la calle, de niñas que son discriminadas y tienen que trabajar muy pequeñas, sin recibir asistencia escolar; de criaturas en Nepal que tienen que caminar dos horas de ida y dos de vuelta para recibir sólo dos horas de clase. Conviene que nuestros niños y adolescentes tomen conciencia de este hecho para poder valorar lo que tienen.

A continuación destacamos tres puntos importantes para lograr una buena concordancia entre padres, profesores y alumnos:

Confianza con los tutores

Sobre las relaciones con la escuela, lo primero que hay que mencionar es la importancia que los padres mantengan contacto con el tutor mediante visitas o entrevistas periódicas en el centro, que son de gran beneficio para toda la familia. En estas tutorías, es de vital importancia transmitir la forma de ser de nuestro hijo así como los objetivos que nos proponemos para su educación. También es bueno que los profesores conozcan para comprender el estilo propio de nuestra familia y el ámbito familiar en que el niño o niña se mueve.

El profesor tutor tiene todos los elementos sobre el comportamiento en la escuela, pero también conocerá mejor su discípulo después de cada encuentro con los padres y éstos en saber más cosas de la conducta de su hijo en la escuela, ampliarán conocimientos desde la visión profesional.

Participación en el AMPA

Una manera de participar más en la escuela es cooperar en el AMPA. La actitud en estas participaciones siempre debe ser positiva, con lealtad, con buena voluntad. Los padres confiamos en la escuela y delegamos buena parte de la educación de los hijos; no podemos intervenir con aspectos que desconocemos, pero sí hacer aportaciones para ayudar en lo que sea adecuado y conocido por nosotros, como puede ser organizar salidas, excursiones, reuniones periódicas con otros padres o invitar conferenciantes que hagan exposiciones atractivas y prácticas para todos. Esta cooperación activa con la escuela es interesante en el proceso educativo de los hijos, ya que estamos familia y escuela unidos en el mismo objetivo.

Victoria Cardona
Escritora y orientadora familiar

www.vidadefamilia.org

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