
Sinopsis
«Soc Preciosa» es el cuaderno de notas donde Gloria Gil conserva y comparte algunas experiencias y reflexiones personales de los diez años de matrimonio con Quique, con quien tienen cinco hijos. En vez de hacer un manual exhaustivo de la buena pareja, un compendio de lecciones conyugales o un solucionario para la educación de los niños, la autora entrega treinta y seis viñetas donde aparece la hija, la esposa y la madre valientes y vulnerables a la vez, la mujer que duda y la asertiva, la que ríe y la que llora. Por eso mismo es un texto valioso para padres, maridos e hijos. Compartir estas anotaciones íntimas e intensas de la vida vivida es el gran valor de este libro, que muestra y acompaña en vez de dictar y prescribir. «Como todo el mundo, yo también estoy en camino», explica la autora. «Soc Preciosa» —el título proviene de un versículo del libro de Isaías de la Biblia— no te dice nada, pero te dice mucho. Es un mapa hecho a mano de la ruta vital de una mujer que no las tiene todas y no siempre sale bien, pero que sabe adónde quiere ir y explica cómo avanza.
«Mi cuerpo relata una historia que debo saber leer. Me dice quien soy. Es el mapa de mi vida. Relata una historia de amor y de entrega de la que tengo que sentirme orgullosa y agradecida». (Mapa del cuerpo).
Autora: Glòria Gil Domènech
Nací el 8 de octubre de 1987, la tercera de cuatro hermanas e hija de una combinación explosiva: un profesor de Matemáticas en la Universidad y una maestra de Filosofía. He vivido una educación humanística, en la que la belleza y la trascendencia tenían un papel fundamental. Mientras estudiaba Derecho daba clases, ganaba concursos literarios y dedicaba el tiempo libre al voluntariado con adolescentes. A los veinticinco años me casé con Quique y somos los padres de seis: Maria, Clara, Pati, Quique, Tomàs y uno que viene de camino. Mi primer año de casada me di cuenta de que mi proyecto vital no era compatible con el trabajo en el despacho. Acepté una beca para realizar el doctorado que acabó con la tesina en Bioderecho. Echaba de menos más contacto con el alumno y, después de nacer Maria, cursé otro máster para ser profesora de secundaria. Me gusta trabajar y acompañar a adolescentes. Desde entonces me dedico a dar clases, que compagino a trancas y barrancas con mi principal vocación: el matrimonio y la familia.
Fuente: Editorial Albada
