La síndica pide que se avance en la regulación y el control en las redes para garantizar los derechos de niños y jóvenes

El uso de internet y las tecnologías de la comunicación tiene evidentes ventajas, pero también peligros que pueden suponer una vulneración de los derechos de niños y adolescentes

La escuela y el ocio educativo tienen un papel primordial a la hora de construir la identidad de los jóvenes y de alertar de estos peligros

Hay que avanzar en la regulación del uso que hacen niños y jóvenes del juego en línea y del comercio electrónico

Muchos de los contenidos pornográficos a los que tienen acceso niños y adolescentes prescinden de la parte afectiva necesaria para su desarrollo

Las políticas de privacidad e información sobre el uso y el tratamiento que realizan las empresas que operan en internet de los datos de carácter personal tienen que ser transparentes y accesibles

El pasado 9 de noviembre, la institución del Síndic de Greuges entregó al Parlamento de Cataluña el informe La protección de los niños y los adolescentes en el entorno digital. El informe parte de la base de que el acceso a las tecnologías de la comunicación y a internet supone un gran avance en la garantía de los derechos y las libertades de la población y la consolidación de la democracia, y facilita que se garanticen los derechos a la educación, la información, la expresión y la libertad de pensamiento, entre otros. Ahora bien, también conlleva algunos peligros y riesgos que pueden suponer una vulneración de los derechos de los niños y de los adolescentes, como por ejemplo el derecho a un desarrollo correcto, a la salud o a la integridad. A menudo se trata de peligros que son objeto de regulación en el mundo fuera de línea pero que cuando se trasladan al mundo en línea se magnifican y son más difíciles de combatir y perseguir.

El informe se estructura alrededor de nueve grandes áreas (brecha digital y brecha educativa, discriminación por cuestión de género, racismo y racialización en las redes, niños y jóvenes sometidos a los intereses económicos de las grandes corporaciones tecnológicas, contenidos nocivos para la salud, adicción al juego, consumo de pornografía, sobreexposición y desinformación), y en cada una de ellas se explican los peligros y los riesgos que hay asociados a las mismas y se hace una serie de recomendaciones para que la garantía de los derechos de los niños sea efectiva.

En primer lugar, el informe pone el acento, por un lado, en las carencias que existen aún en la accesibilidad y la conectividad por parte de algunas familias, lo cual puede afectar derechos como la educación y el ocio; y por el otro, en la falta de habilidades y de capacidad de desarrollarse en el entorno digital que sufren algunos niños y jóvenes. En el mismo sentido, la síndica remarca que la brecha digital tiene un impacto especial sobre las personas con discapacidad, aunque paradójicamente los dispositivos tecnológicos son un potencial para su autonomía.

En segundo lugar, el informe denuncia que aunque internet, las redes sociales y las aplicaciones digitales no son la causa del sexismo en nuestra sociedad, en el mundo digital a menudo se perpetúan y se alimentan algunas de las manifestaciones de este sexismo y los estereotipos de género existentes, especialmente nocivos en una etapa de formación, desarrollo y consolidación de valores como es la infancia y la adolescencia. En este sentido, la síndica ha querido destacar que la perspectiva de género no se ha incluido en el consumo de productos audiovisuales en internet. En este contexto, la escuela y el ocio educativo tienen un papel primordial en la construcción de la identidad de los jóvenes, y es necesario potenciar la formación de los profesionales en perspectiva de género.

En tercer lugar, en el informe se manifiesta una vez más que el racismo y la xenofobia entre niños están invisibilizados e incluso “normalizados”, y que también son presentes en las redes sociales. Ante este hecho, la síndica pone el acento en que la intervención social y socioeducativa es imprescindible para combatir los discursos del odio en sus diversas formas.

El informe también hace patente que mientras la publicidad nociva para la salud está regulada en los medios de comunicación tradicionales, es más difícil de controlar cuando el medio para difundir y consumir es internet. En el mismo sentido, la normativa que protege al colectivo de niños y adolescentes del comercio electrónico es limitada, y en gran parte está relegada a la autorregulación y a los códigos de conducta de los operadores económicos y profesionales.

En relación con la adicción, la síndica recuerda que es necesario avanzar aún más en la regulación que se hace del sector del juego en línea, de modo que se limite el acceso a menores de dieciocho años y que se apliquen sanciones severas a las empresas que incumplan la normativa. También considera necesario que se actualice el Código de consumo para que sirva de instrumento para combatir estas nuevas adicciones.

En relación con el consumo de pornografía, el informe evidencia que la mayoría de las webs son accesibles de forma libre y sin verificación de la mayoría de edad de la persona, y que se basan en modelos irreales y aislados de la parte afectiva, con prácticas en ocasiones violentas y sexistas. En este contexto, la síndica insiste que los niños y adolescentes deben poder recibir una educación afectivosexual adecuada y de calidad.

El informe manifiesta que el derecho a la intimidad, a la protección de datos y a la imagen personal también se ven vulnerados frecuentemente en internet. Aquí, la síndica interpela a los centros educativos sobre la necesidad de hacer campañas informativas y divulgativas, y también exige más transparencia respecto a las políticas de privacidad e información sobre el uso y el tratamiento que las empresas que operan en internet hacen de los datos de carácter personal.

Por último, el informe trata sobre la desinformación que pueden generar internet y las redes sociales y cómo cada vez es más complicado separar la información de la opinión, o incluso de la mentira. En este punto, la institución pide que se fomente y se incluya en los currículums la educación mediática y el criticismo, y que los centros de educación primaria y secundaria trabajen herramientas que permitan a los niños detectar y denunciar informaciones falsas. En el informe también se solicita que se creen mecanismos de protección para los niños que generan contenido en las redes.

Mira aquí el informe

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